Windows 10 tiene un antivirus instalado de fábrica y se llama Windows Defender. Muy útil casi siempre, pero que molesta en ocasiones puntuales, por ejemplo, para instalar según qué apps o abrir según qué archivos. Es en estas situaciones en las que necesitamos que deje de funcionar de forma temporal. Así que vamos a ver, paso a paso, cómo desactivar Windows Defender en nuestro ordenador con sistema operativo Windows 10. Y cómo reactivar Windows Defender para que vuelva a funcionar de nuevo.

Cómo desactivar Windows Defender en Windows 10 temporalmente

Para poder desactivar Windows Defender solo tienes que seguir estos pasos:

  1. Abre Configuración y, a continuación, ve al apartado Actualización y seguridad.
  2. Abre después el apartado de Seguridad de Windows y a continuación pulsa en Abrir Seguridad de Windows.
  3. Navega por los apartados y desactiva Windows Defender de forma temporal.

A través de los pasos anteriores se abrirá el panel de Seguridad de Windows, que es donde podremos desactivar Windows Defender en nuestro ordenador. Esta sección está dividida en varios apartados, pero el más importante es el de ‘Protección antivirus y contra amenazas’, que es la característica principal del antivirus integrado de Windows 10 –es decir, Windows Defender-. Solo hay que acceder a esta sección y pulsar sobre Administrar la configuración. Una vez dentro, desactiva todos y cada uno de los apartados.

Para hacer que Windows Defender vuelva a estar activo, únicamente habría que hacer exactamente los mismos pasos descritos anteriormente, pero siguiendo el procedimiento justo al revés. Durante el tiempo que tengamos Windows Defender desactivado, salvo que tengamos otro antivirus instalado y en funcionamiento, podríamos estar expuestos a virus y otro tipo de amenazas informáticas. Por lo tanto, hay que proceder con precaución y, evidentemente, es recomendable volver a activar Windows Defender tan pronto como sea posible.

Desactivar Windows Defender puede ser útil de forma temporal. Para instalar algunas aplicaciones que sí son de nuestra confianza, pero que por algún motivo no son capaces de pasar el filtro del antivirus integrado de Windows 10. O bien para abrir algunos archivos que, por su procedencia o cualquier otro motivo, aunque sí sean de nuestra confianza tampoco pueden pasar por los filtros de seguridad del sistema operativo. Pero, una vez hayamos completado este tipo de tareas, por seguridad de nuestro ordenador, deberíamos volver a activar Windows Defender lo más pronto posible. Y si haces este tipo de desactivaciones, recuerda siempre que implica un cierto riesgo y que lo haces bajo tu propia responsabilidad.