El sistema operativo Windows 10 permite de forma nativa configurar la tasa de refresco para el monitor, o para la pantalla que tengamos conectada al ordenador. Es decir, que cuenta con la opción, a nivel de software, de adaptarse al hardware que tengamos. Y esto es crítico para poder aprovechar las prestaciones de monitores de 120, 144, 240 ó 244 Hzasí como otros-. Pero ¿cómo se cambian los fps del monitor en Windows 10? Eso vamos a ver.

La tasa de refresco es algo crítico en el entorno del gaming y los videojuegos, sobre todo, a nivel competitivo. Es lo que determina la cantidad de fps‘frames por segundo’ que vamos a visualizar en nuestro monitor y pantalla. En caso de que tengamos un monitor de 120 Hz o más, para poder aprovechar el hardware y visualizar esos 120 fps o más tendremos que modificar la configuración de software; es decir, que tenemos que cambiar los fps en Windows 10 para que se puedan ver en el monitor. Y para eso, sencillamente vamos a seguir los pasos que describimos a continuación:

Cómo cambiar la tasa de refresco en Windows 10 – Configurar los fps en Windows 10

Si tienes una tarjeta gráfica dedicada, en los paneles específicos de NVIDIA y de AMD puedes modificar la tasa de refresco a nivel de software. Pero, como avanzábamos, también puedes cambiar los fps en Windows 10, de manera nativa. Y para eso, seguiremos estos pasos:

  1. Haz click derecho en cualquier espacio vacío del escritorio en Windows 10.
  2. Pulsa sobre la opción Configuración de pantalla.
  3. Selecciona ahora Configuración de pantalla avanzada.
  4. Haz click en Mostrar las propiedades de adaptador de pantalla.
  5. Elige Monitor y configura aquí la tasa de refresco (fps) que quieras utilizar.

En todos estos pasos nos podemos encontrar con un problema y es que, al configurar los fps en Windows 10, no aparezca la tasa de refresco que soporta nuestro monitor, sino una inferior. Esto puede ocurrir porque tengamos que actualizar los drivers de nuestra tarjeta gráfica. Pero es un problema que se puede dar también porque el tipo de cable que estamos utilizando no es capaz de funcionar con esa tasa de refresco. Por lo tanto, es fundamental que antes de cambiar la configuración de software revisemos, punto por punto, que cumplimos todos los requisitos técnicos a nivel de hardware. No solo que la pantalla sea compatible con una determinada tasa de refresco. Y el software, como avanzábamos, en cuanto a los drivers de la propia tarjeta gráfica.

Si seguimos todos los pasos correctamente, no hace falta reiniciar el ordenador una vez que hayamos aplicado la nueva configuración. Ahora bien, sí que nos puede ocurrir que, al aplicar los nuevos ajustes, se produzcan algunos parpadeos puntuales o que incluso, al hacer los cambios en Windows 10, la pantalla se quede en negro durante unos instantes. Esto es algo normal que ocurre cuando se aplican determinados cambios a nivel de software de pantalla.

Estos ajustes, para cambiar los fps de Windows 10, podemos aplicarlos a tantos cuantos monitores tengamos. De hecho, podemos tener un monitor configurado a 60 Hz (y fps), por ejemplo, y otro a 240 Hz (y fps) sin ningún tipo de problema. Si tenemos otro tipo de problemas al aplicar los cambios, también es recomendable revisar que Windows 10 esté actualizado a la última versión disponible a través del sistema Windows Update.