Una de las muchas opciones de personalización de Windows 10, sin importar si estamos en un ordenador de sobremesa o en un portátil, es el fondo de pantalla; es decir, la imagen que se ve de fondo en el escritorio, y que es conocida también como wallpaper. Desde mucho tiempo atrás Microsoft deja personalizar este aspecto, aunque su configuración ha ido evolucionando ligeramente. ¿Cómo se cambia el fondo de pantalla en Windows 1o?

Cambiar el fondo de pantalla en Windows 10, paso a paso

Es sencillo y, aunque existen varios métodos para cambiar el fondo de pantalla en Windows 10, la forma más fácil y rápida es la siguiente:

  • Haz click derecho en el escritorio y pulsa en Personalizar.
  • En el apartado Fondo, selecciona la opción Imagen.
  • Haz click sobre Examinar y elige cualquier fotografía o imagen guardada en tu ordenador.

Siguiendo los pasos anteriores ya habremos cambiado el fondo de pantalla de Windows 10, pero también podemos seguir avanzando entre la configuración de nuestro ordenador en este mismo apartado, con la opción Elegir un ajuste. Aquí podemos seleccionar diferentes opciones que se encargarán de cambiar el aspecto final de nuestro fondo de pantalla. Lo ideal es que escojamos una imagen o fotografía de la resolución exacta de nuestra pantalla, para que la cubra por completo; sin embargo, si es más pequeña, estas opciones de ajuste pueden hacer que su aspecto final sea uno u otro y que, entre otras cosas, se ajuste por completo al tamaño de nuestro monitor.

Además de seleccionar una imagen estática, o una fotografía, al cambiar fondo de pantalla en Windows 10 podemos hacer otras cosas como elegir un color sólido como wallpaper o configurar una presentación. Esta última opción, la de Presentación, sencillamente estará definida por un conjunto de varias imágenes. Al seleccionar varias fotos, en lugar de una sola, lo que haremos es que el fondo de pantalla de Windows 10 se vaya cambiando de forma periódica entre estas diferentes imágenes que hayamos seleccionado.

Un consejo importante es que, si utilizas un ordenador portátil, optes por fondos de pantalla con gran presencia del color negro. Si haces esto se reducirá de forma significativa el consumo de batería del ordenador y, por lo tanto, conseguirás una mayor autonomía en tu ordenador portátil. Por el contrario, si utilizas wallpapers muy coloridos harás que la batería se agote de forma más rápida por el mayor consumo que va a llevar a cabo la propia pantalla del dispositivo.